Origen y características
El jamón ibérico de recebo fue, durante muchos años, una categoría intermedia entre el de bellota y el de cebo. Se trataba de cerdos que iniciaban su alimentación en montanera, consumiendo bellotas y pastos naturales, pero que no alcanzaban el peso necesario únicamente con ese recurso. Por ello, se completaba su engorde con piensos de cereales y leguminosas.
Sabor y textura
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Más cercano al jamón de bellota que al de cebo.
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Buena infiltración de grasa, con matices intensos.
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Sabor equilibrado, con un toque más suave que el bellota puro.
Situación actual
Tras la normativa de 2014 sobre etiquetado del ibérico, la categoría de recebo desapareció oficialmente, quedando solo las de “bellota” y “cebo/cebo de campo”. Sin embargo, muchos consumidores siguen buscando información bajo el término “jamón de recebo”, ya que era muy apreciado como una opción intermedia de excelente relación calidad-precio.
Precio típico
En su momento, los precios del jamón recebo se situaban entre 220 y 350 € por pieza, justo en la franja intermedia. Hoy, esta categoría se ha asimilado al jamón de cebo de campo, que cumple un papel similar en el mercado.